sábado, 5 de junio de 2010

Nostalgia de Dios

"No creo en Dios, pero le echo de menos."

Julian Barnes
'Nada que temer'

Así de directo, así de conciso, así de expresivo comienza Julian Barnes su obra 'Nada que temer'.

Una frase probablemente sincera y que recoge de una forma admirable, por lo concisa, lo que creo que puede ser el sentimiento religioso, si así se le puede llamar, de millones de personas.

¿Cuántos ateos o agnósticos no desearían, en el fondo, en lo más recóndito de su corazón, creer en un Dios, en una esperanza, en un futuro? ¿Cuántos antiguos creyentes no sienten una suerte de morriña de esa época en que los principios e ideales estaban más claros, los tiempos en que todo parecía tener una respuesta y un sentido? ¿Cuánto afligido, cuánto desesperado, cuánto asustado, no desearía pensar que una fuerza todopoderosa le liberará en algún momento del sufrimiento y el miedo?

Según las creencias de cada uno, Dios puede estar o no estar...pero frecuentemente, y con independencia de esas creencias, sí que se le espera.

lunes, 31 de mayo de 2010

Un poema... porque sí.

Traigo hoy a este blog un poema de Miguel Hernández, un poema incluído en su poemario 'El rayo que no cesa' y denominado con un simple número, el nueve.

Desde hace semanas lo tenía señalado, lo tenía marcado para retornar a él, no con una pluma ni un pétalo de rosa, sino con un simple y mundano billete de metro.

Es un soneto, y dice así:

"Fuera menos penado si no fuera
nardo tu tez para mi vista, nardo,
cardo tu piel para mi tacto, cardo,
tuera tu voz para mi oído, tuera.

Tuera es tu voz para mi oído, tuera,
y ardo en tu voz y en tu alrededor ardo,
y tardo a arder lo que a ofrecerte tardo
miera, mi voz para la tuya, miera.

Zarza es tu mano si la tiento, zarza,
ola tu cuerpo si lo alcanzo, ola,
cerca una vez pero un millar no cerca.

Garza es mi pena, esbelta y triste garza,
sola como un suspiro y un ay, sola
terca en su error y en su desgracia terca.
"

No sé si es de lo mejor o no del poeta; no sé si es un poema maduro o no y no quiero ni me atrevo a comentar su estructura, su significado, su rima o sus presuntos méritos.

Sólo sé que me llamó la atención su ritmo, la obsesiva repetición de palabras en rápida cadencia. Sólo sé que me llamó la atención... y me gustó.

¿Qué más se necesita?

domingo, 23 de mayo de 2010

La soledad en cifras

La soledad. Ese sentimiento tan humano... y tan literario. Hay muestras brillantes y tremendas a un tiempo en nuestra literatura describiendo la soledad. Se me vienen a la mente 'La lluvia amarilla' de Julio LLamazares o 'Blasón de muérdago' de Luis Mateo Díez.

Sin embargo, la soledad puede ser objeto no sólo de aproximaciones literarias. Aunque parezca mentira, tambien puede ser estudiada de forma científica e, incluso, matemática.

Me encuentro leyendo 'Conectados' de Nicholas A. Christakis y James H. Fowler, un libro que estudia las redes sociales...pero no las herramientas de Internet bajo ese mismo nombre, sino las redes humanas, las que se establecen entre personas por diferentes medios. En ese contexto, estudia el impacto de las redes sociales en la propagación de efectos de todo tipo, desde el amor, a la salud, pasando por las ideas políticas, la felicidad...y la soledad.

Nos dicen los autores al respecto de ésta última:

"Las personas que tienen más amigos, tienen menos probabilidades de experimentar la soledad. Cada amigo extra reduce en torno a dos el número de días en que nos sentimos solos en todo un año. . Puesto que (según nuestros datos) las personas se sienten solas una media de cuarenta y ocho días al año, tener un par de amigos extra reduce nuestra soledad en torno a un diez por ciento."

Ya sabemos cómo cuantificar la soledad o, al menos, su impacto en nuestras vidas...y una estimación numérica de cómo reducirla, de cuántos amigos necesitamos.

Lo que es terrible es ver el valor medio: cuarenta y ocho días de soledad al año, un 13,15% de los días, un 13,15% de nuestra existencia.

Cuarenta y ocho días de soledad al año.

Debo ser afortunado...

domingo, 9 de mayo de 2010

La felicidad como opción

"Betty es de esas personas que creen que se puede ser feliz si uno lo decide, que la ligereza nos salva, que no es algo inconcebible ser inconsolable y feliz a la vez."

Philippe Besson
'Un instante de abandono'

Una opción sabia aunque inestable la de Betty, uno de los personajes de la novela 'Un instante de abandono' de Philippe Besson: considerar la felicidad como una opción personal, como algo que se elige, no como algo marcado desde el exterior por los acontecimientos.

Esa elección debe, pare ser efectiva, ser capaz de convivir con desgracias y desengaños, con el desconsuelo. Y la herramienta para sobrellevarlos, para conseguir la felicidad, puede ser la ligereza, el no profundizar en el dolor, el contentarse con pequeñas alegrías, con las pequeñas cosas que nos son dadas.

La felicidad como opción: sabio...pero inestable.

miércoles, 5 de mayo de 2010

La literatura como pregunta

Esto afirmaba el semiólogo frances, Roland Barthes, acerca de la naturaleza de la literatura:

"La literatura es la pregunta menos la respuesta"

Según eso, la literatura es interrogación, es búsqueda, es cuestionamiento, es duda.

¿Y tiene sentido la pregunta si no tiene respuesta?

Probablemente la respuesta sea la propia búsqueda, la propia pregunta, o el interés en la búsqueda.

Tal vez, hay conocimiento en la interrogación o, si se prefiere, y ya que de literatura hablamos, es que "se hace camino al andar"...

domingo, 25 de abril de 2010

Nostalgia de un Sant Jordi no vivido

Hoy he sentido una extraña, quizá absurda, nostalgia de un Sant Jordi que nunca he vivido.

El viernes, el día 23, me acerqué a una librería a echar un vistazo, pero nada de lo allí expuesto me tentó lo suficiente, ninguna nueva novela, ninguna colección de poemas, ningún ensayo.

Nada preocupante ni extraño. Aún tengo lectura pendiente y no todas las visitas a librerías dan fruto. No siempre hay joyas esperando o no siempre las sé descubrir.

Pero a lo largo del fin de semana, sin saber muy bien por qué, he sentido una inexplicable y creciente nostalgia de ese libro no comprado, de esa obra no regalada, nostalgia de algo que ya no tiene título ni razón. Nostalgia de un día del libro y de un Sant Jordi, que no han aportado un nuevo tesoro, una nueva aventura a mi biblioteca.

Creo que el año que viene no permitiré que vuelva a ocurrir, no permitiré un Sant Jordi sin libro. El año que viene le compraré a mi dama una rosa y a mi un libro...o, quizá mejor, una libro para cada uno...

miércoles, 21 de abril de 2010

Literatura y autoconocimiento

"Vuestros oídos anhelan el sonido del conocimiento de vuestro corazón.

Quisiérais conocer traducido en palabras aquello que siempre habéis conocido en pensamientos.
"

Kahlil Gibran
'El profeta'

¿Cuántas veces, ya sea en ensayo, en poesía o en narrativa valoramos positivamente precisamente aquellos pasajes, aquellos párrafos, aquellas frases que traducen a palabras escritas nuestros propios pensamientos, nuestras propias opiniones, nuestras propios sentimientos? ¿ Cuántas veces buscamos en aquello que leemos una simple resonancia de lo que habita en nuestro interior?

¿ Y no es ese un mecanismo de autoconocimiento o, quizá, de auto-reconocimiento? ¿No nos ayuda a nuestra propia comprensión el ver traducido a palabras aquellos nuestros más recónditos pensamientos que parecían inefables o confusos?