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domingo, 9 de febrero de 2020

Lecturas: "Carta sobre el humanismo" de Martín Heidegger

'Carta sobre el humanismo' es un texto corto pero difícil. Se trata de un escrito enviado por Heidegger en 1947 a Jean Beaufret, filósofo francés muy cercano a Heidegger, y como contestación a una pregunta "¿De qué modo se le puede volver a dar sentido un a la palabra humanismo?".

Sin embargo, no debemos esperar ni un texto de naturaleza epistolar (más bien parece algo así como una conferencia e incluso sin un principio ni fin nítidos), ni una respuesta clara a la pregunta formulada, ni siquiera un cierto tratado sobre el humanismo, palabra que, de hecho, apenas aparece citada en el texto.

Se trata, más bien, de la exposición de una serie de teorías de Heidegger de naturaleza profudamente metafísica en que los conceptos sobre los que se razona son 'el ser', 'el hombre', 'el pensar', 'lo ente', 'el lenguaje', la 'ex-sistencia', el 'Dasein (ser-ahí)' ... y alrededor de ellos tejee una complejísima y abstracta teoría que resume, creo, una gran parte del pensamiento heideggeriano y que de alguna forma parece extender o matizar su obra 'Ser y tiempo' a la que se refiere constantemente y trata como cosa absolutamente conocida por el lector.

Una obra que, por si fuese ya poco compleja, se acompaña con frecuencia, y en general sin traducción, de frases y términos en francés, alemán e, incluso, griego, cosa que puede resultar disculpable si se entiende que se trata de una misiva a un receptor que, seguramente, se manejaba con soltura en los tres idiomas, pero que para el lector español actual constituye una barrera adicional a la comprensión.

Un texto, pues, difícil, abstracto, que probablemente resuma bastante el pensamiento de Heidegger, pero del cual sólo podrán extraer verdadero fruto los muy versados en filosofía, en metafísica, en el pensamiento de Heidegger y que, además, se tomen el tiempo para leerlo despacio, muy despacio.

Reseña editorial:

(Fuente: Contraportda del libro en su edición de 2013 en Alianza Editorial - Libro de bolsillo)

Martin Heidegger
La 'Carta sobre el humanismo' fue publicada por primera vez en 1947 a modo de apéndice a un escrito anterior sobre la doctrina platónica de la verdad. Si bien se inscribe en el panorama de una postguerra que, a la vista de las ruinas resultantes de la Segunda Guerra Mundial, se plantea un interrogante generalizado acerca de la responsabilidad de la cultura occidental -de su ciencia, pero también de su literatura, de su música y, sobre todo, de su filosofía- en la catástrofe ocurrida, este texto de Martin Heidegger (1889-1976), al que no se tardó en atribuir cierto carácter programático, alcanzó rápidamente una gran acogida y despertó un interés que no ha cesado de incrementarse hasta el día de hoy.

Ficha:

EDITORIAL: Alianza Editorial
AÑO PRIMERA PUBLICACIÓN: 1947
ISBN: 978-8420678757
PAGINAS: 95

domingo, 19 de enero de 2020

Lecturas: "Meditación de la técnica" de José Ortega y Gasset

'Meditación de la técnica' recoge lo que podríamos denominar la doctrina de Ortega y Gasset sobre la técnica, quizá hoy diríamos tecnología, y su relación con el ser humano. Digo doctrina y, probablemente, el contenido haya sido profundamente reflexionado por Ortega pero la forma en que está escrita refiere a algo quizá más espontáneo, más razonado al vuelo, que una doctrina tal cual.

Del pensamiento de Ortega expresado en este libro me ha llamado la atención, y me ha alegrado, la más que positiva valoración que de la técnica hace y, sobre todo, de la importancia que le concede para el ser humano, llegando a hacer afirmaciones como que "Sin la técnica el hombre no existiría ni habría existido nunca" o "Un hombre sin técnica, es decir, sin reacción frente al medio, no es un hombre". 

Y es que Ortega define la técnica como "la reforma que el hombre impone a la naturaleza en vista de la satisfacción de sus necesidades" y la ve como una actividad singular del ser humano que transforma su entorno, su circunstancia en sus expresión más orteguiana, para satisfacer sus necesidades y hacer ese contexto menos hostil, más cómodo, más eficiente ("técnica es, por lo pronto, el esfuerzo para ahorrar esfuerzo").

Esta meditación, como se nos explica en las notas a la edición, fue originalmente no un libro como tal, sino un curso que impartió Ortega en 1933 en la Universidad Internacional de Verano de Santander y que se recogió, dos años después, en el diario "La Nación" de Buenos Aires y, en efecto, está redactado como conferencias o lecciones dictadas a un público.

Se trata de un texto bastante accesible, bastante sencillo de leer y entender aunque, como toda obra filosófica, conviene leerla despacio y 'masticando' bien cada concepto para estar seguro de hberlo comprendido y asimilado.

Interesante, sin duda.

Reseña editorial:

(Fuente: Sinopsis en Amazon para su edición de 2015 en Biblioteca Nueva)

José Ortega y Gasset
La obra de José Ortega y Gasset desvela un pensamiento circunstancial que va hilvanando temas y preocupaciones de varia índole y carácter en el complejo entramado teórico y metodológico de la «razón vital». En su estilo filosófico la fuerza expresiva de la frase nace animada por una tensión insoluble entre la metáfora y el concepto. Esa tensión es Ortega y en ella reside el mayor valor de su legado como contribución principal a la construcción del espacio hispánico de reflexión. Meditación de la técnica es un claro ejemplo del quehacer filosófico orteguiano, atento siempre a los problemas reales del hombre contemporáneo y pronto a denunciar las falsedades del culturalismo.

Ficha:

EDITORIAL: Biblioteca nueva
AÑO PRIMERA PUBLICACIÓN: 1939
ISBN: 978-8416345434
PAGINAS: 232

domingo, 12 de enero de 2020

Lecturas: "Transhumanismo" de Antonio Diéguez

Leer este libro 'Transhumanismo: la búsqueda tecnológica del mejoramiento humano' ha sido una especie de regalo casual, porque no conocía el libro ni tampoco estaba especialmente buscando bibliografía sobre el tema, pero el libro fue recomendado insospechadamente en un evento al que acudí, me llamó la atención y me lo compré, coincidiendo además que, en un grupo de debate al que pertenezco sobre humanismo digital, surgió el transhumanismo como tema para una sesión.

Establecido esto, decir que 'Transhumanismo' se puede clasificar como un libro de filosofía, su autor al fin y al cabo es catedrático de filosofía de la ciencia, pero lo cierto es que no debe asustar como si de un libro de metafísica profunda se tratase. Bien al contrario, aunque erudito, habla un lenguaje razonablemente llano y comprensible y, además, trata de una temática muy moderna, muy actual, casi, casi futurista, la del transhumanismo, es decir, el uso de la tecnología para cambiar (se supone que para mejor) al ser humano. El autor, además, aunque filósofo, no elude el tratamiento técnico o científico del que se le ve bien informado.

En este análisis, el autor se concentra en dos grupos de tecnologías: por un lado las que vienen del campo más digital, de la robótica y la inteligencia artificial principalmente y, por otro, en las que proceden del campo de la biología y la genómica.

El libro, de una extensión media, se estructura en cinco capítulos como sigue:
  • 1. ¿Qué es el transhumanismo?: Se cuenta cómo se ha presentado al transhumanismo como un suerte de promesa, una promesa que permite la mejora del ser humano e incluso, en las visiones más ambiciosas, vencer a la muerte. Hace un repaso del desarrollo del transhumanismo, se proporciona una definición y se revisan algunas modalidades en que se presenta.

  • 2. Máquinas superinteligentes, cíborgs y el advenimiento de la singularidad: Un capítulo largo en que se analiza el primer gran grupo de tecnologías: las digitales, la robótica y la inteligencia artificial. Repasa el pensamiento de autores muy optimistas en cuanto a las posibilidades del desarrollo de las máquinas como Hans Moravec o Marvin Minsky, y siendo inevitable una referencia a los pensadores de la singularidad como Raymond Kurzweil. Se analiza también el fenómeno cyborg dedicando espacio a las aportaciones bastante olvidadas de un español, Manuel Rodríguez Delgado, y repasando un poco la situación actual en cuanto a posibilidades científicas. Finaliza analizando las teorías que establecen que en el futuro podremos volcar nuestra memoria y nuestra mente en máquinas, independizándonos del cuerpo y logrando una especie de inmortalidad.

  • 3. El biomejoramiento: eternamente jóvenes, buenos y brillantes: Toca el segundo gran grupo de tecnologías, las que tienen su base en la biología y la genómica. Nos describe, inicialmente, la aparición de la denominada biología sintética y luego analiza y expone diferentes perspectivas sobre el biomejoramiento humano, es decir, el uso de tecnologías biológicas para mejorar a las personas: evitar enfermedades, conseguir mayores capacidades, retrasar o evitar la vejez, etc. Luego realiza un análisis más filosófico sobre la existencia o no de una naturaleza humana que pudiera servir como referencia de lo que deberíamos hacer o no mediante el biomejoramiento. Finalmente, el autor expone algunas razones que le hacen ser cauto en el tratamiento de las tesis del biomejoramiento.

  • 4. Hay que saber qué desear: El autor, especialista en el pensamiento de Ortega y Gasset, aboga por una especie de vía 'orteguiana'y en ese sentido realiza un amplio comentario sobre las propuestas del filósofo español en su libro 'Meditación de la técnica'.

  • 5. Conclusiones: enfriando las promesas: Concluye, como el propio título anticipa, con una visión contenida y prudente sobre lo que la tecnología realmente va a poder aportar y cuándo, considerando exageradas muchas de las promesas que se formulan. En cualquier caso, sí que insta a un debate que considera muy necesario.
'Transhumanismo: la búsqueda tecnológica del mejoramiento humano' es un libro interesantísimo, tanto por la temática en sí, moderna y multidisciplinar, como por un tratamiento que considero equilibrado e informativo, con independencia de las posiciones que personalmente puede adoptar el autor, que no oculta pero que tampoco impone.

Un gran libro que me anima a continuar con la exploración tanto del tema del transhumanismo e incluso de la filosofía de la ciencia y la tecnología, como de las obras del propio Antonio Diéguez.

Reseña editorial:

(Fuente: Contraportada del libro en su edición de 2017 en Herder Editorial)

Antonio Diéguez
El transhumanismo es uno de los movimientos filosóficos y culturales que más atención ha atraído en los últimos años. Preconiza el uso libre de la tecnología para el mejoramiento del ser humano, tanto en sus capacidades físicas, como en las mentales, emocionales y morales, trascendiendo todos sus límites actuales. Las tecnologías a las acude son la ingeniería genética y el desarrollo de máquinas inteligentes. Según los defensores del transhumanismo, con la ayuda de estas tecnologías podremos acabar con el sufrimiento, con las limitaciones biológicas que lo producen, e incluso podremos vencer al envejecimiento y la muerte.

Aunque muchos transhumanistas no ven deseable llevar estas mejoras hasta un punto en que el individuo mejorado ya no perteneciera a la especie humana, otros, designados como ‘posthumanistas’, consideran que este es precisamente el objetivo final: la creación de una o varias especies nuevas a partir de la nuestra.

Este libro presenta las diferentes modalidades del transhumanismo tecnocientífico. Se discuten sus argumentos, buscando dilucidar cuáles son sus puntos fuertes y sus debilidades. Las promesas que realizan los defensores del transhumanismo son muy ambiciosas, y no todas están justificadas. Pero por otro lado, la crítica de que modificar la naturaleza humana pone en peligro las bases de la vida moral, la dignidad y los derechos humanos, encierra supuestos filosóficos discutibles y sus consecuencias son excesivamente radicales. Hay otros enfoques que permiten hacer una evaluación más equilibrada, sobre la que podría edificarse en el futuro un mayor acuerdo social.

Ficha:

TITULO: TRANSHUMANISMO
EDITORIAL: Herder editorial
AÑO PRIMERA PUBLICACIÓN: 2017
ISBN: 978-8425439629
PAGINAS: 216

miércoles, 11 de diciembre de 2019

¿Qué es ser persona?


Casi nada, la pregunta...

Pero esa pregunta es la que nos hemos planteado un grupo de personas inquietas que constituimos el grupo que hemos dado en llamar de 'Humanistas DIgitales' y que tenemos en común, por un lado esa inquietud ecléctica tanto por lo tecnológico como por lo humanístico y, por otro, que hemos sido todos alumnos o profesores del Programa Ejecutivo en "Humanismo y Revolución Digital" que tuvo lugar en la Escuela de Organización Industrial en el paso curso académico 2018-2019.

Cuando este post se publique (lo he dejado así programado) estaremos reunidos los miembros de ese grupo debatiendo este tema: "¿Que es ser persona?"

Como ejercicio, nos propusimos, antes de que el ponente, profesor del Programa Ejecutivo, nos hablase de qué dice la filosofía y el humanismo al respecto. intentar proponer una respuesta individual.

Este post, en el fondo, no es más que mi respuesta tentativa.

Antes de exponer esa respuesta, quisiera, por quien pueda leer esto, hacer una especie de pliego de descargo preventivo: no tengo una especial formación filosófica (más allá de la que me proporcionó el bachillerato y alguna lectura esporádica posterior) y tampoco le he dedicado un tiempo extraordinario. Calificar esta propuesta de 'bote pronto' a lo mejor es también exagerar un poco, pero, en cualquier caso, es una respuesta relativamente improvisada, más cercana a ese bote pronto que a una reflexión profunda y documentada.

Hechas esas aclaraciones, vamos a por la propuesta. No puedo, ni quiero, evitar ser ingeniero, así que he estructurado mi visión en la siguiente figura:


He dividido el espacio de análisis en tres dimensiones (que en la figura se muestran en vertical):
  • Dimensión físico-zoológica: donde se recogen elementos de naturaleza claramente física.

  • Dimensión intelectual: donde recojo aspectos mentales racionales.

  • Dimensión espiritual: donde entran los aspectos mentales más elevados y menos racionales.
Debo reconocer que no sé definir de una forma del todo rigurosa dónde está la frontera entre lo intelectual y lo espiritual pero siento que esa diferenciación existe, es relevante y que, además, también será reconocida y entendida por terceros, así que la mantengo

En horizontal distingo unos niveles que, aunque algo borrosos en su definición y fronteras, creo que, de nuevo, orientan y más o menos se entienden con independencia de la dificultad para definirlos nítidamente:
  • Caracterización es lo que, de alguna manera, define a la especie humana como tal desde un punto de vista muy frío y racional

  • Habilidades Son las habilidades o capacidades especiales de la especie humana, fundamentalmente de naturaleza mental.

  • Aspiración quizá el nivel que más me cuesta definir pero que, de alguna forma, recoge todo aquello que impulsa al ser humano a elevarse, a ir más allá de su propia naturaleza.

Las características que definen a la persona humana, las he recuadrado con un rectángulo de bordes redondeados etiquetado con 'Persona'. He querido que aparezcan de forma explícita y fuera de ese rectángulo, algunas características que no considero que definan lo que es ser persona pero que vale la pena mencionar y debatir.

Realizada toda esta introducción, vayamos a la explicación propiamente dicha.

En primer lugar, entiendo que, desde un punto de vista biológico o zoológico, estamos definidos como especie, de la misma forma que se define a cualquier otra especie. En ese sentido aparecen dos elementos: las características zoológicas, que recogerían las características morfológicas, reproductivas etc que nos definen como especie, a un nivel, digamos, macroscópico y, por otro lado, las características genéticas que operan en el mismo sentido pero a nivel de ADN. Es más que probable que si esta propuesta la revisase un biólogo nos hiciese ver que esa diferenciación es irrelevante, que hoy día una especie se caracteriza por ambos elementos (o puede que sólo por el genético). En cualquier caso, prefiero pecar por exceso que por defecto y mantener la separación. Un apunte: entiendo que las especies evolucionan, y también la humana, así que estas características, que podrían parecer completamente definitorias, puede que no lo sean tanto con una visión a siglos vista.

En la dimensión intelectual y en el nivel de caracterización incluyo la conciencia individual, esa característica tan inasible que nos hace ser conscientes de que somos un individuo diferente del resto. Una conciencia individual que entiendo muy ligada a la propia memoria individual. No sabemos cómo funciona esto en los animales, pero creo que, al menos en los animales más complejos (mamíferos, aves,...) existe en alguna medida esta conciencia y esta memoria por lo que, lo que quiero decir no es que los animales (al menos algunos) no posean esta característica sino que nuestra propia individualidad y memoria nos confiere identidad como nosotros mismos y como personas. 

A esto uno, la conciencia de grupo o especie la conciencia de pertenecer a la raza humana que se apoya, también, en una suerte de memoria que en este caso es una memoria de especie y que constituye un legado que nos llega, fundamentalmente, como historia y, sobre todo, como cultura. 

La memoria. la individual y la de especie, juega un papel importante porque muchas características, físicas y mentales del ser humano (como en otras especies) evoluciona con el tiempo. La memoria confiere unidad e identidad al algo que es en realidad dinámico.

En el nivel de habilidades, recojo las que considero más distintivas del ser humano. Es importante destacar aquí que no creo que ninguna de esas características las posea únicamente el ser humano, por lo que estaríamos hablando, en realidad, solo de un grado de presencia, siendo mucho más fuertes en el ser humano que en ningún otras especie, al menos hasta donde podemos juzgar. Ahí identifico el lenguaje, muy especialmente el lenguaje hablado y escrito articulado (ya que lenguajes de signos o sonidos no articulados, están claramente presentes en muchos animales). También las matemáticas y la lógica. Probablemente, podríamos hablar de todo el pensamiento abstracto. 

Aunque con alguna reserva, he incluido también la capacidad de imaginación/proyección, es decir, de idear o prever situaciones futuras que aún no han ocurrido y que puede que, incluso, no hayan ocurrido nunca hasta ese momento.

Sin embargo, y aunque también con bastantes dudas, he dejado fuera de la caracterización del ser humanos a la tecnología (cosa que me duele :) ). La verdad es que, de nuevo, hablamos de grado. Lo cierto es que, en general, la tecnología humana es muy superior a la de cualquier animal. Sin embargo, si contemplamos las obras de hormigas, abejas o castores parece que sí disponen de tecnología de cierto nivel.Tal vez, convenga, eso sí, decir que la tecnología humana avanza y mucho, mientras que la de los animales, avanza muy despacio o no avanza en absoluto. Así que ahí queda la duda de si considerar o no a la tecnología como característica netamente humana. Prefiero considerar que sí...aunque en la figura la haya dejado fuera.

Pasamos, finalmente, a la dimensión espiritual. En esa dimensión hay dos características que he considerado fuera de la definición de persona porque creo que están presentes de forma relevante en los animales superiores. Hablo por una parte del libre albedrío (aunque quizá con un criterio limitado, los animales parecen tan libres como el ser humano de decidir sus acciones) y las emociones porque, aunque en el caso de animales inferiores o plantas puede ser menos claro, animales como los perros nos demuestran claramente el poseer emociones hasta un punto tal que me hace parecer injusto considerarla una característica sólo humana.

Sí pienso que podemos considerar el arte como una manifestación humana aunque, quizá, a niveles bastante primitivos algunos animales exhiban un cierto gusto, por ejemplo, por los colores y por adornar o coleccionar objetos llamativos. 

Incluyo también la ética con el apellido de racional o electiva. Lo que quiero decir es que, la ética entendida como una cierta regulación del comportamiento, parece observarse en animales sociales como abejas u hormigas. Sin embargo, el que esa ética se elija y con criterios racionales me parece exclusivamente humano.  

Finalmente, incluyo como humana la trascendencia, que entiendo en sentido amplio. Incluye, claro, la visión religiosa, la creencia en un más allá y la aspiración a una vida después de esta. Pero también incluyo dentro de trascendencia, la aspiración a 'dejar huella' a hacer algo superior a nosotros mismos, E incluso, podría incluir aquí la propia filosofía o la aspiración al conocimiento como bien en sí mismo. No tenemos forma de saber si los animales experimentan algo en esta línea, pero no parece que sea así, por lo que lo considero una característica humana. Y al hablar de trascendencia conviene aprovechar para aclarar que en este análisis he excluido completamente la fe religiosa. Quiero decir que, por ejemplo, según la fe cristiana somos hijos de Dios, hechos a su imagen y semejanza y eso, por sí mismo, definiría completamente la naturaleza humana. Sin embargo, prefiero dejar mi análisis en un plano digamos filosófico y agnóstico porque si metemos en el análisis aspectos de fe sería imposible el debate con personas que no compartiesen la misma fe.

Tras exponer los diferentes elementos, cabe decir que no identifico, en ninguna de estas características, un valor absoluto. No creo que ninguna de ellas por si sola defina lo que es una persona, por varias situaciones:

  • Porque muchas de las características identificadas son dinámicas, es decir, están en evolución por lo que no parecen definir una visión ontológica estática de lo que es el ser humano

  • Porque muchas de ellas las exhiben otros seres vivos, especialmente los animales superiores, en mayor o menor medida, por lo que, por sí mismas, son insuficientes para definir lo que es ser persona. Es decir, parecen no ser condiciones suficientes.

  • Porque incluso las más elevadas, las que encontramos en el nivel Aspiración de la dimensión espiritual, pueden no encontrarse en algunas personas (por personalidad o por trastornos físicos o psicológicos) y, sin embargo, seguimos considerándoles seres humanos. Es decir, parecen no ser condiciones necesarias.

Así que, parece que lo que es ser persona, no es una cuestión de respuesta clara, sino, más bien, de grado y de confluencia de muchos factores, entre los que también tiene su peso los meramente históricos.

Esta es mi reflexión previa al debate que, cuando ésto se publique, estará teniendo lugar. A ver si ese debate me confirma o hace cambiar esta posición previa o si, mejor aún, la enriquece de alguna forma.

domingo, 11 de agosto de 2019

Arte y ciencia según Aristóteles

Hace muy poco, he acabado de leerme la nivela 'Intento de escapada' (que reseñaré en este blog) que utiliza en su argumento una forma bastante extrema de arte. Cuando acabé de leerlo, y quizá por lo transgresor del arte que en sus páginas se escenificaba, me quedé intentando definir qué es realmente arte... y la verdad es que no me parece una tarea fácil.

Casualmente, uno o dos días después, y leyendo la 'Ètica a Nicómaco' de Aristóteles, me he encontrado con sus definiciones de arte y de ciencia. Y esa comparativa con la ciencia también me resulta oportuna, puesto que tras asistir como alumno al programa 'Humanismo y Revolución Digital' de la Escuela de Organización Industrial, también me he quedado dándole vueltas al papel de la filosofía y su relación con la ciencia y con el arte.

Bueno, tras estos preámbulos, ¿Qué nos dice Aristóteles sobre la ciencia y el arte?

Esta es su definición de ciencia.

Si hablamos con exactitud y no nos dejamos llevar por semejanzas o metáforas, todos sabemos que las cosas de las que tenemos ciencia no pueden ser de otra manera y de las cosas que no observamos no podemos decir si existen o no. Por tanto, lo que es objeto de la ciencia es necesario y, por eso, perpetuo e imperecedero. Además, toda ciencia puede ser enseñada y aprendida.

Entresaco de esa definición que la ciencia se refiere a cosas ciertas y permanentes....y que, quizá por eso, se puede enseñar y aprender.

¿Y el arte?

Todo arte trata de hacer de nuevo una cosa y practicar un arte es idear cómo puede producirse algo susceptible tanto de ser como de no ser, y cuyo principio está en el que lo produce y no en la cosa producida.

En este caso, no se refiere a cosas ciertas sino en cierto sentido a interpretaciones (pueden ser y no ser) y el foco se traslada hacia quien produce ese arte, y no al objeto del mismo (entiendo que porque ese objeto puede ser cierto o no).

Con todos mis evidentes respetos al pensador griego, no creo que estas definiciones, aunque las considero brillantes, agoten ni mucho menos el tema, pero sí me resulta muy interesante como característica diferenciadora entre ciencia y arte, ese objetivo de lo cierto y permanente en el caso de la ciencia y que, sin embargo, en el caso del arte, no parece ser relevante, pudiendo centrarse en objetos no ciertos y no permanentes.


domingo, 30 de diciembre de 2018

Lecturas: "El tiempo regalado" de Andrea Köhler

'El tiempo regalado' es una obra difícil de encuadrar como género. Lo más cercano a una categoría que podríamos aplicarle es, quizá, que se trata de una obra filosófica pero lo cierto es que, al menos en mi percepción, nos hallamos más bien ante una especie de capricho intelectual, una serie de cortas reflexiones sobre la espera y el tiempo, contemplados desde distintos puntos de vista. Un conjunto de reflexiones originales, sagaces e interesantes, pero en las cuales yo no soy capaz de apreciar ningún cuerpo de doctrina, ninguna teoría subyacente sino, más bien, una especie de dejar volar la imaginación o, más bien, el intelecto, en busca de ideas, imágenes, casi ocurrencias, sobre un tema ya de por sí tan sorprendente y etéreo como es la espera.

Un total de 24 reflexiones integran este volumen, agrupadas conforme al siguiente índice:
  • UN MIEDO GENUINO
    • ¿Dónde estás? Sobre la ausencia
    • El silencio de las sirenas
    • ¡Espero solo, espera!

  • TIEMPO SENTIDO
    • Ya veréis mañana, niños
    • Peligro de muerte y entretenimiento
    • Déjalo
    • Un poco de conversación
    • Tiempo sentido
    • Sale uno, entra el otro - En la sala de espera

  • EL TTTUBEO ANTES DEL NACIMIENTO
    • Los dias cojos
    • El titubeo antes del nacimiento
    • Al que llega tarde la vida le castiga
    • Desencuentros - Flete y mensajero de la muerte
    • El tiempo es oro
    • Niños jugando en el andén

  • HORIZONTE DE EXPECTATIVAS
    • El Eros es transitorio
    • Vacaciones en la granja
    • Separación de poderes del tiempo

  • LA HORA INMÓVIL, HOLGANZA
    • Hálito de un día de verano
    • Una pausa en el día: la hora de Pan

  • DE LA NOCTURNA Y REITERADA TREGUA CON EL TIEMPO
    • En las lagunas del sueño
    • En algún lugar en un nicho del tiempo - El único, la única
    • Umbral
    • Tiempo y destiempo del mundo
Se completa el volumen con un análisis de la obra por parte del filósofo Gregorio Luri.

Aunque, como decía más arriba, veo 'El tiempo regalado' más como un capricho intelectual que como una auténtica obra de pensamiento, el resultado es, sin embargo, atractivo e interesante. Además, el hecho de que cada reflexión sea muy corta, normalmente entre dos y cuatro páginas, hace de este libro una obra muy fácil de leer y disfrutar.

Un ensayo sorprendente y recomendable.

Reseña editorial:

(Fuente: Contraportada del libro en su edición de 2018 en Libros del asteroide)

Andrea Köhler
La vida está tejida por un hilo continuo de acontecimientos y esperas. «Esperar es una lata» –reza la primera frase del libro–, pero esperar es inevitable; es algo que hacemos constantemente: esperamos a que cese el dolor, a que nos respondan, a que se cumpla una promesa o a que estalle la risa después de un chiste; aguardamos en la consulta del médico, en la cola del supermercado o en la estación de ferrocarril.

Los ineludibles momentos de espera nos permiten valorar nuestro pasado pero también configurar el futuro. No hay crecimiento ni auténtico desarrollo sin espera, la recompensa exige siempre cierto retraso, la gratificación inmediata termina por dejarnos insatisfechos. En este ensayo literario, Andrea Köhler recorre pasajes clave de distintas obras del pensamiento y la literatura occidentales para hacernos ver que la espera es, seguramente, la más fundamental de las vivencias humanas. «Sin pretender ser un estudio filosófico de la pausa, este libro se escribe con la esperanza de poder señalar lo gratificante de la lentitud y la espera.»

Ficha:

TITULO: EL TIEMPO REGALADO
AÑO PRIMERA PUBLICACIÓN: 2018
ISBN: 978-8417007331
PAGINAS: 160

jueves, 25 de junio de 2009

¿ Quién dice la verdad ?

"La filosofía parece ocuparse sólo de la verdad, pero quizá no diga más que fantasías, y la literatura parece ocuparse sólo de fantasías, pero quizá diga la verdad"

Antonio Tabucchi
'Sostiene Pereira'

Aparentemente paradójica...pero quizá de una gran agudeza la frase del tío de Pereira, el personaje de Tabucchi.

¿ No ha sucedido que la filosofía, a medida que, a lo largo de la historia, ha ido descargando en las ciencias gran parte de su misión explicativa de la realidad, a medida que ha ido abandonando la lógica y la observación de la naturaleza, a medida que se ha ido recogiendo en la metafísica y la ética, que, en esa medida, haya ido perdiendo contacto con la realidad y se haya ido acercando al mundo de la fantasía, una fantasía, eso si, cognitiva y erudita ?

Por el contrario, la literatura, que no abdica de la ficción pero que tanto debe a la observación del ser humano, a la descripción de comportamientos y contradicciones, a la introspección profunda...¿ no nos acerca, bien que no de forma absoluta, a la verdad ?

¿ No es la literatura más pedagógica y no nos da más pistas sobre nosotros mismos y sobre la naturaleza del ser humano que las alambicadas teorías filosóficas ?

¿ Es que la literatura nos acerca más a la verdad o es sólo que es más inteligible ?

domingo, 26 de octubre de 2008

La comunicación del pensamiento

Ayer acabé de leer un libro de filosofía. No lo comentare aquí. Ni siquiera mencionaré su título. Lo que sí diré es que, con independencia de las ideas que expone, he reconocido en este libro muchas de las características, no todas positivas, que abundan en las obras sobre pensamiento en general, y filosofía en particular. Se trataba de un libro muy abstracto, de razonamiento, para mi gusto,poco riguroso, y sin claras consecuencias prácticas.

Sin embargo, más allá de estas y otras cuestiones, lo que ahora quisiera comentar es, más bien, la problemática de comunicación del pensamiento filosófico, humanístico. Es notoria la dificultad que la filosofía tiene hoy día parra llegar hasta el gran público, para calar en la sociedad. Y ¿ para qué vale un pensamiento que no tiene capacidad de influencia, de transformación ? Como mucho, para un recrearse de manera individual o en pequeños grupos de élite en la belleza y elegancia del pensamiento generado. Pobre logro, sin duda.

Y se me ocurre que filósofos y pensadores, intelectuales y humanistas, deberían aprender de lo que otras disciplinas han conseguido y la forma en que logran captar la atención y comunicar sus hallazgos. Y lo primero que se me ha pasado por la cabeza es que los pensadores deben esforzarse en sus obras escritas y en sus alocuciones en hacer más comprensible el mensaje. Y que un arma poderosa es el uso de esquemas simples y gráficos. A los estudiantes se les aconseja como técnica de estudio que realicen esquemas; los libros de texto suelen contener esquemas; las disciplinas científicas y técnicas utilizan profusamente los esquemas; en las cursos de comunicación se habla de esquemas; en inteligencia artifical se habla de esquemas de representación del conocimiento, en otras áreas más difusas se tratan esquemas como son los mapas mentales... ¿ Por qué los filósofos no utilizan esquemas ? No recuerdo haber visto jamás un esquema, mucho menos un esquema gráfico, en un tratado de filosofía. No sé si se trata de pura tradición o de que tienen una mente diferente de la mayoría, una mente muy, digamos, lingüística, pero creo que un pequeño esfuerzo en traducir su pensamiento es esquemas no sólo mejoraría mucho su capacidad de comunicación sino que, incluso, favorecería su propio pensamiento y el rigor y orden del mismo.  

En otro orden de cosas, y aunque en este punto tengo poca experiencia como para juzgar, creo que no sólo deberían esforzarse en mejorar las técnicas de comunicación escrita sino también la comunicación oral. Los tiempos de la plúmbea lectura de un texto (técnica que, por cierto, comparten con los políticos) como medio de dar una conferencia o seminario han pasado. La moderna comunicación es más viva, más espontánea y se apoya no sólo en técnicas específicas de comunicación en público sino también en medios audiovisuales. Me encantaría ver una conferencia sobre literatura o filosofía en que el ponente utilizase un Powerpoint plagado de esquemas, gastase alguna broma al público y, como remate, proyectase algún vídeo. ¿ Por qué no ?

A lo mejor hay filósofos y pensadores que ya utilizan algunas de estas ideas...o a lo mejor les parecen un disparate, pero creo que deberían considerarlo, que deberían pensarlo...y reflejar sus conclusiones en un esquema...

(publicado en blog.com.es el 9-Septiembre-2008)