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domingo, 13 de septiembre de 2009

Cuestión de detalle

Hace unas semanas, mientras leía la novela Anna Karenina, me dió por fijarme en un aspecto muy concreto, en un detalle ¿ sin importancia ? de la misma: perdida entre las tantas y tantas peripecias y acciones como aparecen en la novela, se nos habla de una partida de caza. Y en esa partida de caza, a uno de los asistentes se le dispara accidentalmente el arma... afortunadamente sin consecuecias. Tolstoi dedica al incidente del arma un párrafo, digamos que unas cinco o seis líneas.

Ayer mismo, mientras leía 'En el café de la juventud perdida' de Patrick Modiano, me fije en un momento en que dos de los dos protagonistas, Louki y Roland, están paseando y no recuerdo muy bien de qué forma, pero aparece un perro en escena. Sólo se dedica a la mención del perro una línea o dos y no tiene ninguna influencia (creo) en la historia.

Y se me ocurre preguntarme qué sentido tienen esos detalles. ¿ Por qué el escritor nos menciona aspectos aparentemente sin importancia ? ¿ Es un recurso para recrear un ambiente ? ¿ Es una forma de hacer creíbles las historias, de darles un tono realista ? ¿ Son experiencias del propio autor que, por el motivo que sea, desea plasmar en el papel ? ¿ Es simplemente que el narrador se deja llevar y escribe lo que se le ocurre ? ¿ O es que hay significados ocultos y esos detalles, en apariencia triviales, no lo son tanto ?

La verdad es que no lo sé pero creo que posiblemente haya explicaciones diversas para detalles diversos, detalles intencionados y no intencionados, detalles relevantes e irrelevantes, con función y sin función en la historia.

Es difícil saberlo sin entrar en detalles...

sábado, 21 de febrero de 2009

Por las ramas: el valor de digresiones y excursos

En mi lectura actual de la novela 'Vida y destino' del autor Vasili Grossman, encuentro que con cierta frecuencia recurre a la realización de digresiones diversas. Las últimas que recuerdo han sido sobre el sentido del bien y del mal y sobre el antisemitismo. Digresiones y excursos que, en ocasiones, ocupan un capítulo completo. Pensamientos que a veces vienen expresados por el narrador y en otras ocasiones son reflexiones de un personaje pero que, en cualquier caso, nos trasmiten claramente la opinión del autor sobre esos temas. Digresiones y excursos que, por lo demás, son muy interesantes y valiosos.

Por recordar algún otro ejemplo en que las digresiones están al mismo nivel, quizá incluso por encima del valor de la acción narrativa, recordaría a Marcel Proust y su 'En busca del tiempo perdido' donde, al menos para mi gusto, lo mejor no es la acción en sí, sino la calidad de la prosa y, sobre todo, esas digresiones, esas reflexiones entreveradas en el desarrollo del discurso narrativo, tan incisivas, tan agudas, tan provocadoras de una respuesta reflexiva e inteligente en el lector.

A veces las digresiones y los excursos pueden ser, simplemente, un irse por las ramas, una forma de hacer relleno para completar textos vacíos. Pero hay otros casos en que, por el contrario, añaden sentido y profundidad y dejan más huella en el lector que las peripecias de los personajes. Probablemente, depende de la calidad no solo narrativa sino también intelectual del que escribe.

Un recurso, pues, para escritores inteligentes y con ideas...y probablemente, un recurso valorado también por lectores inteligentes que buscan algo más que diversión en la literatura.