En este caso Nothmb adopta una visión autobiográfica, no en sentido de biografía estricta sino más bien una recolección de puntos de su vida a lo largo principalmente de su infancia y luego en su edad actual conectados teniendo como hilo conductor su pasión por los pájaros y la adopción del rol de psicopompo por parte de la autora que ella conecta con los propios pájaros.
En la parte de la infancia describe, creo que con fidelidad, los constantes cambios de hogar (incluyendo cambios de país y cultura) a que le sometió la profesión de su padre, diplomático y también, de una forma que, sin faltar a la verdad, imagino algo más novelada, su creciente fascinación por los pájaros y muy especialmente por el chotacabras orejudo.
En la parte relativa más volcada en su edad actual, la parte final del libro, hace más referencia a la escritura y a la transformación de esa obsesión por los pájaros en un cierto papel de 'psicompompo' (entidad encargada de guiar a la almas al más allá) que la escritura le permite ejercer.
Como resulta habitual en la lectura de esta autora, cada libro, y este no constituye una excepción, es una aventura en que uno no sabe muy bien qué esperar cuando afronta las primeras paginas. No solo las novelas de Nothomb son originales sino que, además, son muy diferentes entre sí en cuanto a temática y planteamientos.
Eso sí, nunca decepciona, al menos no a mí. Y tampoco lo ha hecho con éste que es su último libro en el momento en que esto escribo.
Reseña editorial:
(Fuente: Contraportada del libro en su edición de 2026 en Anagrama - Panorama de narrativas)
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| Amélie Nothomb |
Amélie Nothomb hace algo parecido con cada nuevo libro: de cuatro a ocho de la mañana, todos los días sin excepción, se entrega a la página en blanco con la esperanza de no haber desaprendido a escribir, como un pájaro que nunca olvida cómo volar. Y no falla ni un solo día, porque, si dejara de hacerlo, según confesaba años atrás en una entrevista, entraría en un proceso de autodestrucción. La literatura se convirtió, hace tiempo, en la única forma que encontró de entregarse a la ebriedad del vacío: cada mañana se lanza al cielo, se regocija en el aire y consigue aterrizar en un suelo que no cede.
Precisamente de eso trata 'Psicopompo': de volar. El amor de Nothomb por los pájaros desembocó en una suerte de mímesis forzada cuando, a los doce años, vivió el episodio más doloroso de su vida: un abuso que derivó en la anorexia que la acompañaría toda su adolescencia. «Si escribo es para que el hielo no se solidifique dentro de mí», afirma. La escritura se convierte así en su renacimiento: la forma de sobrevolar un cuerpo hostil y enfermo y una mente obsesionada con la destrucción.
Con 'Psicopompo', probablemente su texto más personal y arriesgado hasta la fecha, Nothomb ofrece una reveladora visión de conjunto de su obra y añade un nuevo capítulo a su autobiografía, que la consagra, una vez más, como una de las autoras más singulares e imprescindibles de nuestro tiempo.






