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domingo, 10 de abril de 2011

Pensar y escribir

Con cierta frecuencia afirmo, ya sea para mi mismo ya sea para terceros, que 'pienso mientras escribo'. No sé, no recuerdo si, incluso, ya he comentado ese hecho en este blog o en alguno otro de los que mantengo.

Y no me refiero exclusivamente, ni siquiera especialmente, a la escritura en entendida en su vertiente literaria, sino a escritura en sentido amplio, sobre cualquier tema, muchos de ellos del ámbito profesional, y en cualquier formato: texto propiamente dicho, pero también esquemas, dibujos, hojas excel o presentaciones Powerpoint.

Creo que la esencia de esa escritura-pensamiento es descargar en un soporte externo las ideas que cruzan nuestra mente. Es como si el cerebro no tuviese suficiente capacidad como para retener ideas no suficientemente elaboradas y precisase el volcado en ese medio externo para, liberando recursos cognitivos, ser capaz de ir más allá, de construir nuevas ideas o enlazar las existentes. O quizá sea que la escritura fuerza a fijar la atención, a dedicar recursos cognitivos en la tarea realizada consiguiendo, mediante el incremento de atención, una mayor profundización en los conceptos.

Sea como fuere, es para mi un hecho indudable la enorme aportación que para el pensamiento supone el fijar las transcribir las ideas, a un papel o a cualquier otro medio físico o electrónico que sirva para plasmar y potenciar de alguna manera ese curso del pensamiento.

No debe ser, además, una particularidad mía, sino algo inherente al funcionamiento de nuestro cerebro.Por si sirve como corroboración, y para cerrar los comentarios que el libro 'De qué hablo cuando hablo de correr' de Haruki Murakami me ha sugerido, traigo aquí la colación a siguiente afirmación del autor:

"yo, como debe ocurrirle a la mayoría de los que se dedican a escribir, pienso cosas mientras escribo. No es que ponga por escrito lo que pienso, sino que pienso mientras elaboro textos. Doy forma a mis pensamientos mediante la labor de escritura. Y, al revisar textos, profundizo en mis reflexiones."

Es casi una transcripción literal de la idea que yo tenía al respecto.Sólo añadiría el matiz de que no creo que sea algo que afecte sólo a los que se dedican a escribir. Creo que es algo inherente a nuestro cerebro y configuración neurológica. Casi podríamos afirmar, parafraseando a Descartes:

"Escribo luego pienso"

domingo, 3 de abril de 2011

La motivación del escritor

Rescato todavía alguna idea interesante del libro 'De qué hablo cuando hablo de correr' de Haruki Murakami, donde el escritor, entremezclada con su actividad deportiva, nos apunta alguna de sus ideas y experiencias acerca de la literatura y la novela.

En este caso, me detengo en un párrafo en que Haruki Murakami afirma, de manera indudable, que la motivación para un escritor, quizá como para cualquier otra persona y actividad, se encuentra en uno mismo, viene del interior, de los propios intereses y aspiraciones. Y no sólo la motivación, sino también la vara de medir, el patrón que marca la satisfacción o insatisfacción por lo realizado.

Así nos lo explica el autor japonés:

"Lo más importante es si lo escrito alcanza o no los parámetros que uno mismo se ha fijado y frente a eso no hay excusas. Ante otras personas, tal vez, uno pueda explicarse en cierta medida. Pero es imposible engañarse a uno mismo. En este sentido, escribir novelas se parece a correr un maratón. Por explicarlo de un modo básico, para un creador la motivación se halla, silenciosa, en su interior, de modo que no precisa buscar en el exterior ni formas ni criterios."

Todo un alegato en favor de la honestidad intelectual y artística, de la independencia y de la individualidad.

Creo que estoy de acuerdo.

domingo, 20 de marzo de 2011

Las cualidades del novelista según Murakami

En 'De qué hablo cuando hablo de correr', Haruki Murakami, aparte de contarnos su experiencia con la carrera de fondo, intercala frecuentes excursos acerca de la literatura y su actividad literaria.

En uno de esos altos en el camino, reflexiona sobre las cualidades que deben adornar a un novelista. Y éstas son las tres que destaca el escritor japonés:

Talento
Una cualidad evidente, casi una premisa. Para Murakami se trata de algo inherente, un don, algo que "brota libremente, cuando quiere y en la cantidad que quiere".

Capacidad de concentración
Para Murakami, se trata de una cualidad muy importante y que sirve para potenciar el talento y que incluso puede, hasta cierto punto, suplir algunas carencias y desequilibrios del talento.

Constancia
Imprecindible para escribir una novela larga, se debe ser capaz de mantener el nivel de concentración y esfuerzo durante periodos largos de tiempo, quizá un año o dos.

Si el talento es una cualidad dada, la capacidad de concentración y la constancia son para Murakami cualidades que se pueden adquirir y desarrollar mediante entrenamiento. Además, mientras a base de esfuerzo se desarrollan la capacidad de concentración y la constancia, se puede descubir casualmente una mina oculta de talento o como lo expresa Murakami, "mientras [los escritores con talento justito] cavan a pico y pala a costa de mucho empeño y sudores, un agujero a sus pies, se topan por casualidad con esa beta de agua secreta que yacía dormida en lo más profundo del subsuelo."

Concentración, constancia, esfuerzo. Cualidades que deben adornar al novelista...y al corredor de fondo. Por eso, cuando nos habla de correr, Murakami nos habla de deporte y de experiencia personal...pero también de literatura.