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domingo, 27 de julio de 2025

Lecturas: "Decidido" de Robert Sapolsky

'Decidido' es un libro largo y ecléctico que explica por qué, en opinión del autor, no existe el libre albedrío.

Aunque Sapolsky es fundamentalmente un neurocientífico, en el libro aparecen argumentos y razones que incluyen otras ramas de la ciencia y no únicamente la neurociencia, aunque tampoco escasean las explicaciones, de cierto nivel de detalle, del funcionamiento neuronal y cerebral.

Aunque el texto se estructura en capítulos, sin más, diría que hay dos partes claramente diferenciadas. En la primera parte, más larga y característica, y que abarca los diez primeros capítulos, el autor busca desmontar la posibilidad de que exista el libre albedrío, utilizando para ello argumentos fundamentalmente científicos. En la segunda parte, que comprende los cinco capítulos finales, más bien intenta extraer consecuencias de la no existencia del libre albedrío, argumentando que, a pesar de todo, hay lugar para el cambio y también reclamando de alguna forma de comprensión, piedad o disculpa con todo tipo de criminales o personas con mal comportamiento al entender que ese mal comportamiento, de alguna forma, les viene dado.

Más allá de lo impactante e incluso inquietante que pueda resultar la negación del libre albedrío, este libro me ha producido una sensación extraña, un poco contradictoria, en cuanto a su línea argumental.

Por un lado, es preciso afirmar y reconocer la vasta cultura científica del autor, y también su buena capacidad argumentativa y explicativa. Y, sin embargo, creo que su argumento final se desdibuja. Es como si razonara y argumentara muy bien en una especie de 'nivel micro', en cada tema o punto concreto, pero que luego no lograra construir una buena argumentación conjunta, clara e incontestable, en el nivel macro. Así, en los capítulos en que intenta demostrar la no existencia del libre albedrío, el propio Sapolsky invalida de alguna forma el famoso experimento de Libet como demostración de la no existencia del libre albedrío, quizá lo que podría ser la demostración definitiva. Y una vez hecho eso, una vez invalidado el que pudiera ser el gran argumento, acumula explicaciones sobre elementos de todo tipo, cada vez más alejados en el tiempo, que muestra a las claras que condicionan nuestras decisiones y cómo lo hacen, pero que no suponen, al menos en mi opinión, una demostración definitiva de que no exista ese libre albedrío, sino sólo de que éste se encuentra muy condicionado e influido.

Y en los cinco capítulos finales, intenta, creo, lanzar una mensaje esperanzador y construir una especie de moral, defendiendo la posibilidad de cambio y la piedad con los malos comportamientos pero, por un lado, me parece que no logra estructurar bien esa nueva moral para un mundo sin libre albedrío, sino sólo dar apuntes no bien trabados sobre cómo sería esa moral. Y, si no logra explicar bien esa moral, aún menos logra motivar u ofrecer una verdadera luz de esperanza.

Un libro interesante, de buena factura y profundidad científica, y a pesar de ello, no excesivamente complicado (sin ser simple), con muchos datos, explicaciones y razonamientos valiosos, pero que falla, siempre en mi opinión, en el argumento y mensaje global.

Reseña editorial:

(Fuente: Descripción de producto en Amazon)

Robert Sapolsky
Uno de los grandes científicos del comportamiento sondea las profundidades de la ciencia y la filosofía de la toma de decisiones para presentar un argumento devastador contra el libre albedrío.

En 'Compórtate', su ya clásico ensayo sobre por qué los seres humanos hacen el bien y el mal, apuntaba a una conclusión inquietante: puede que no comprendamos la combinación precisa de naturaleza y educación que crea la física y la química en la base del comportamiento humano, pero eso no significa que no exista. Ahora, en 'Decidido', Sapolsky lleva su argumento hasta el final, montando un brillante asalto frontal a la agradable fantasía de que existe un yo separado que dice a nuestra biología lo que tiene que hacer.

El libro ofrece una síntesis maravillosa de lo que sabemos sobre el funcionamiento de la conciencia: el tupido tejido entre razón y emoción y entre estímulo y respuesta en el momento y a lo largo de la vida. Sapolsky nos muestra que la historia de la medicina es en gran parte la historia de aprender que cada vez menos cosas son «culpa» de alguien. Sin embargo, es muy difícil, a veces imposible, desligarnos de nuestro afán por juzgar a los demás y juzgarnos a nosotros mismos. Sapolsky aplica la nueva comprensión de la vida más allá del libre albedrío a algunas de las cuestiones más esenciales en torno al castigo, la moralidad y la convivencia.

Ficha:

TITULO: Decidido
EDITORIAL: Capitan Swing
AÑO PRIMERA PUBLICACIÓN: 2023
ISBN: 978-8412779738
PAGINAS: 703

domingo, 11 de agosto de 2019

Arte y ciencia según Aristóteles

Hace muy poco, he acabado de leerme la nivela 'Intento de escapada' (que reseñaré en este blog) que utiliza en su argumento una forma bastante extrema de arte. Cuando acabé de leerlo, y quizá por lo transgresor del arte que en sus páginas se escenificaba, me quedé intentando definir qué es realmente arte... y la verdad es que no me parece una tarea fácil.

Casualmente, uno o dos días después, y leyendo la 'Ètica a Nicómaco' de Aristóteles, me he encontrado con sus definiciones de arte y de ciencia. Y esa comparativa con la ciencia también me resulta oportuna, puesto que tras asistir como alumno al programa 'Humanismo y Revolución Digital' de la Escuela de Organización Industrial, también me he quedado dándole vueltas al papel de la filosofía y su relación con la ciencia y con el arte.

Bueno, tras estos preámbulos, ¿Qué nos dice Aristóteles sobre la ciencia y el arte?

Esta es su definición de ciencia.

Si hablamos con exactitud y no nos dejamos llevar por semejanzas o metáforas, todos sabemos que las cosas de las que tenemos ciencia no pueden ser de otra manera y de las cosas que no observamos no podemos decir si existen o no. Por tanto, lo que es objeto de la ciencia es necesario y, por eso, perpetuo e imperecedero. Además, toda ciencia puede ser enseñada y aprendida.

Entresaco de esa definición que la ciencia se refiere a cosas ciertas y permanentes....y que, quizá por eso, se puede enseñar y aprender.

¿Y el arte?

Todo arte trata de hacer de nuevo una cosa y practicar un arte es idear cómo puede producirse algo susceptible tanto de ser como de no ser, y cuyo principio está en el que lo produce y no en la cosa producida.

En este caso, no se refiere a cosas ciertas sino en cierto sentido a interpretaciones (pueden ser y no ser) y el foco se traslada hacia quien produce ese arte, y no al objeto del mismo (entiendo que porque ese objeto puede ser cierto o no).

Con todos mis evidentes respetos al pensador griego, no creo que estas definiciones, aunque las considero brillantes, agoten ni mucho menos el tema, pero sí me resulta muy interesante como característica diferenciadora entre ciencia y arte, ese objetivo de lo cierto y permanente en el caso de la ciencia y que, sin embargo, en el caso del arte, no parece ser relevante, pudiendo centrarse en objetos no ciertos y no permanentes.