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domingo, 17 de enero de 2010

La difícil compasión por lo lejano

"las caras destrozadas en las ciudades costeras inglesas son las que un día besamos; las manos que alguien barre junto con los escombros son las que un día estrechamos; nuestra vida privada es la que aparece en los titulares y, sin embargo, el perro sarnoso que merodea bajo nuestra ventana nos inspira una compasión más auténtica. Cayeron Babilonia y Sodoma y el Imperio Romano, pero la ventisca invernal acuchilla con la crueldad de costumbre, y el amor, como siempre, arranca de cuajo el corazón con más fuerza que un imaginado campo de minas."

Elizabeth Smart
'En Grand Central Station me senté y lloré'

Tremenda Elizabeth Smart en este párrafo, en estas imágenes de destrucción y dolor. Las caras destrozadas, las manos barridas...

Tremenda pero sutil.

Esas grandes desgracias ajenas, esas apremiantes llamadas a la compasión por lo lejano, encuentran sin embargo menos eco, un dolor menos profundo que lo cercano, que la ventisca invernal, que el desengaño amoroso, que el perro sarnoso bajo nuestra ventana.

Hay una cierta proporcionalidad entre la cercanía y el dolor que somos capaces de sentir.

¿Por qué nos cuesta tanto asumir, hacer nuestro, el dolor lejano, el del imaginado campo de minas? ¿Se trata de falta de compasión?

A lo mejor es cuestión tan solo de supervivencia, de incapacidad para hacernos cargo de tanto dolor. O, tal vez, se trata, simplemente, de falta de imaginación...

lunes, 12 de octubre de 2009

Lo sombrío

Repaso mentalmente el contenido de mis últimas lecturas, hago censo de títulos y me encuentro cosas como 'Desgracia', 'Los espectros' o 'La música del hambre'. Existe un predominio acusado de lo sombrío, de lo desgraciado, de lo terrible. Ni es mi carácter ni siempre la temática es la misma, pero es cierto que en mis lecturas, puede que en la literatura en general, abunda ese tratamiento de los lados oscuros de la existencia: la soledad, la muerte, la miseria, la locura.

Siempre me ha llamado la atención el hecho de que parezca más literario el lado triste y sombrío de la humanidad que su lado alegre, optimista y enérgico.

¿ Por qué ? No lo sé. Quizá porque toda historia necesita un conflicto que resolver y los conflictos suelen surgir de entre lo sombrío, o quizá porque, como nos sugería Juan José Millás este verano, la literatura actúa a modo de bisturí, abriendo y cauterizando heridas. Tal vez, siguiendo el símil médico, la lectura sombría actúa a modo de mecanismo preventivo, ayudando a reconocer los síntomas y a evitarlos, vacunando contra la devastación.

A lo mejor es todo más sencillo y, simplemente, y mientras se limite a las páginas de un libro, la sombra sea bella...

jueves, 6 de agosto de 2009

Renuncia

Los estados de ánimo depresivos, con fuerte carga introspectiva y con tentaciones de abandono, de renuncia, son pasto frecuente de la creación literaria, especialmente de la poética. El motivo podría tener que ver con esa función de
bisturí, de apertura y cauterización de heridas que veíamos en un post anterior.

Sea como fuere, he querido traer a este sitio, el siguiente poema de Idea Vilariño, una poeta especialmente amarga y desolada:

Ya no tengo
no quiero
tener ya más preguntas
ya no tengo
no quiero
tener ya más respuestas.
Tendría que sentarme en un banquito
y esperar que termine.

domingo, 8 de marzo de 2009

El dolor como inspiración

"...según parece, topo con energías creadores en el dolor, y da igual a qué precio, y me es del todo indiferente si en la energía creadora se plasma simplemente la vulgar compensación, el hecho es que se plasma y que gracias al dolor vivo en una suerte de verdad..."

Imre Kertész
'Kaddish por el hijo no nacido'

Siempre he pensado, aunque nunca he sabido razonar por qué, que la miseria y el dolor son mucho mas literarios que la felicidad y el éxito. Imre Kertész parece opinar lo mismo.