"No creo en Dios, pero le echo de menos." Julian Barnes
'Nada que temer'
Una frase probablemente sincera y que recoge de una forma admirable, por lo concisa, lo que creo que puede ser el sentimiento religioso, si así se le puede llamar, de millones de personas.
¿Cuántos ateos o agnósticos no desearían, en el fondo, en lo más recóndito de su corazón, creer en un Dios, en una esperanza, en un futuro? ¿Cuántos antiguos creyentes no sienten una suerte de morriña de esa época en que los principios e ideales estaban más claros, los tiempos en que todo parecía tener una respuesta y un sentido? ¿Cuánto afligido, cuánto desesperado, cuánto asustado, no desearía pensar que una fuerza todopoderosa le liberará en algún momento del sufrimiento y el miedo?
Según las creencias de cada uno, Dios puede estar o no estar...pero frecuentemente, y con independencia de esas creencias, sí que se le espera.




