miércoles, 23 de diciembre de 2009

Lectura amiga: "Anónimo viajero" de Octavio Fernández Zotes

La lectura de la poesía es algo diferente. A pesar de que es un género muy técnico donde metro y rima, consonancias y asonancias, acentos y ritmos, se supone marcan la calidad de una composición, la poesía es, creo, más que una métrica y una estructura; es búsqueda, es contacto,es emoción, es conexión...

Esa ambivalencia entre técnica y emoción creo que hacen especialmente difícil comprender y valorar una obra poética.

Hace dos o tres años me comencé a interesar por este género, muy abandonado por mi...como por muchos otros lectores. Y en este interés surgió la figura de Octavio, que me orientó por los vericuetos de la poesía, me iluminó el camino hacia autores que valían la pena y se molestó en perderse conmigo en intrincadas divagaciones sobre la esencia de la poesía.

Sin embargo, la poesía de Octavio no es una poesía académica. Si algo llama la atención de su producción poética es, precisamente, la sencillez y la autenticidad. Octavio no persigue una rima, que sin duda conoce, sino los aspectos más relacionados con la búsqueda y la conexión.

La poesía de Octavio Fernández Zotes, la que el lector se encontrará en "Anónimo viajero", nace directamente del corazón del poeta, es pura palpitación y pura pregunta, sin artificios, sin adulteraciones formales.

Leyendo a Octavio, uno le está viendo, le está escuchando, sabe que lo que lee viene directamente de él.

Es una poesía escrita desde la perspectiva de quien ha vivido, donde predominan temas como el amor ya maduro, lo rural, el recuerdo, la melancolía, la proximidad de la muerte, la búsqueda, incontestada, de las verdades universales, de lo perennne, de lo verdadero.

Creo que jamás, a pesar de las sabias lecciones de Octavio, me atreveré a juzgar una obra poética, y no lo haré tampoco con este libro, pero sí me trevo a afirmar que si algo domina la poesía de Octavio Fernández Zotes en general, y de "Anónimo viajero" en particular, es la autenticidad.

Octavio Fernández Zotes Nació en 1935 en Cabañeros (León). Estudió entre Astorga y León para, posteriormente, licenciarse en Medicina en Valladolid y adquirir la especialidad de pediatría en Bilbao. Tras su fase universitaria se estableció definitivamente en Galdakao (Vizcaya) donde ejerció como pediatra por espacio de treinta y siete años. Aunque ya durante su juventud se había acercado a la literatura y la poesía, fue a raiz del abandono de su actividad profesional cuando Octavio volcó sus mejores esfuerzos a la producción póética. Antes de "Anónimo viajero" ha publicado otros dos poemarios, "En las zarzas del camino" (2005) y "Memorial inacabado" (2006). Asimismo, ha participado en varias antologías como son "Poetas de transición" (2006), "Tiempo de Recreo" (2007), "Antología del congreso de poetas" (2007) y "Arpegios poéticos" (2008).

Conocí a Octavio hace unos años a trevés de los foros del portal literario El Recreo donde hemos degustado sabrosos debates y controversias sobre lo divino y lo humano y sobre lo más superficial y lo más profundo de la literatura en general y la poesía en particular.

He tenido la fortuna de tratarle también personalmente en dos o tres ocasiones y he sido objeto de su generosidad siendo receptor,a modo de presente, de casi todos sus libros, que he leído con auténtico placer. Guardo, para mi regalo, una entrañable dedicatoria, que no reproduciré aquí, en el ejemplar del libro objeto de este artículo.

Puedes conocer más acerca de Octavio en su blog Poesía en el páramo.

Ficha técnica:
TITULO: Anónimo viajero
AUTORA: Octavio Fernández Zotes
EDITORIAL: Hontanar
AÑO: 2009
ISBN: 978-84-92676-10-1
PAGINAS: 90

4 comentarios:

Maribel dijo...

Felices Fiestas, amigo, que la ilusión siga viva.

Octavio dijo...

¡Menuda sorpresa!
Me has emocionado. Gracias y Felices Fiestas.

igrgavilan dijo...

Muchas gracias, Maribel.

Te deseo igualmente unas felices fiestas.

En cuanto a la ilusión, creo que, de momento, sigue bien :-). A ver lo que dura...

igrgavilan dijo...

Me alegro de que te haya gustado, Octavio.

Ahora, a por el siguiente... :-)