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sábado, 24 de octubre de 2009

El balcón

Otro acertado comentario de Carmen Martín Gaite allá por 1978:

"El deseo de asomarnos a vidas ajenas es uno de los gérmenes más importantes de la narración"

¿ No es, en efecto, esa posibilidad de vivir otras vidas, de observarlas desde la distancia, uno de los atractivos de la lectura ? ¿ No es lo que la convierte en una inocua fuente de experiencia y conocimiento ?

¿ No es, incluso, un aliciente para la escritura esa potencialidad de recrear vidas posibles, o mundos posibles como dicen los teóricos ? ¿ No es una forma de ensayar, sin daño, posibilidades, cursos de acción, comportamientos ?

La narrativa puede ser un balcón: nos permite asomarnos a otras vidas...pero protegidos por la distancia e impunidad que nos confiere el conocer que se trata de una ficción o, en el peor de los casos, la seguridad de no tener que interaccionar realmente con los personajes y la historia.

sábado, 15 de agosto de 2009

La realidad como fuente de inspiración

Decía el insigne Stefan Zweig a propósito de Lev Tolstoi:

"Aquel que ve claramente, no necesita inventar; el que contempla poéticamente, novelescamente, no necesita fantasear. Tolstoi ha mirado con sus sentidos durante toda la vida y luego ha plasmado lo que ha visto. No conoce el ensueño, sino la realidad".

(tomado de la introducción de Josefina Pérez Sacristán a la novela 'Anna Karénina' en la edición de 2008 de Cátedra - Letras Universales)

Una de las cualidades del escritor debe ser, creo, la capacidad de observación de su entorno, con una mirada profunda, incisiva, reveladora. Ese mirar poético y novelesco, como dice Zweig, permite descubrir historias, relatos, poesías, novelas, en el propio entorno, en la propia realidad que nos rodea. No hace falta ir más lejos...