En este caso el autor nos habla de la vejez, y lo hace a través de un personaje principal, Antonio, un padre ya anciano e incapaz de cuidarse por sí mismo, aunque la voz y la narración la ponen, durante casi toda la novela, sus tres hijos, Carmen, Darío y Gabriel, quienes deciden turnarse en el cuidado del padre cada dos meses. Tres hijos con personalidades, circunstancias y perspectivas diferentes, que enfocan también de manera distinta el cuidado del padre y que nos desvelan no sólo las pequeñas cosas que suceden durante sus dos meses de responsabilidad. sino también detalles de la vida de Antonio y de la familia..
Sólo muy al final 'toman la palabra' el anciano, Antonio, y uno de sus nietos, Hernán, con un papel relevante, desvelándonos una sorpresa, un giro argumental que afecta a un drama familiar presente a lo largo de todo el relato.
Sin embargo, a pesar de ese drama y su giro final, la verdadera historia de este libro es la vejez, la pura vejez y cómo la viven padres e hijos.
Un relato a la vez tierno y duro, amable y desgarrador y muy cercano, salvo en el caso del susodicho drama, a la experiencia que cualquier puede haber vivido o estar viviendo en su propia familia.
Buena lectura, que mueve a la reflexión.
Reseña editorial:
(Fuente: Contraportada del libro en su edición de 2026 en Booket).
![]() |
| Pedro Simón |
Así es el comienzo de algo irremediable. Así es envejecer y enfermar. Así acabamos todos. Así fue el principio y así será el final. Pero van pasando los meses y papá empeora. La herida abierta de un antiguo episodio familiar lo acelera todo. Entonces optan por tomar una decisión.
Esta es una historia que versa sobre la dicha y el dolor de los hijos. Un viaje generacional en torno a la soledad y la culpa, la memoria y el perdón.
Una novela que habla de la necesidad de decir y, también, sobre todo, la heroicidad de callar.







No hay comentarios:
Publicar un comentario