domingo, 13 de marzo de 2011

¿Internet contra la lectura?

¿Conspiran Internet y las nuevas tecnologías sociales contra la literatura? ¿Es posible que los nuevos medios digitales acaben dejando obsoletos a los libros y a toda la literatura, a toda una forma de entender la cultura, la comunicación y el propio pensamiento que ha dominado el mundo desde la invención de la imprenta hacia 1440 por Gutenberg?

Sabemos, eso sí, que los soportes están cambiando. Que hoy día está al alcance de cualquiera el publicar una poesía o un microrrelato en un blog. Sabemos que los libros se pueden transformar a formato digital y ser descargados desde la red. Conocemos también el gran auge de los libros electrónicos, los eBooks y, sobre todo, la popularización de los eReaders como mecanismo de acceso al contenido literario en formato digital, en detrimento del tradicional soporte en papel.

Conocemos esos hechos, los aceptamos y, hasta, con ciertas resistencias naturales, podemos llegar a imaginar un mundo en que el soporte en papel prácticamente haya desaparecido en favor de los soportes digitales.

Pero, ¿y si lo que se estuviera transformando fuese algo más que el soporte físico? ¿y si nuestros propios cerebros se estuviesen viendo afectados por las nuevas tecnologías? ¿Y si nuestra forma de entender la cultura se estuviese reinventando? ¿Y si lo que estuviese en juego no fuese sólamente el cambio del papel por el eReader, sino que lo que estuviese en entredicho fuese la experiencia de la lectura en si? ¿Y si estuviese en peligro el concepto de libro?

Me encuentro leyendo un libro que creo puede dar mucho que hablar. Se trata de 'Superficiales' de Nicholas Carr que, por si el título no fuese suficientemente expresivo, agrega el siguiente subtítulo '¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?'.

Nicholas Carr, sobre el cual he tenido ocasión de hablar repetidamente en otro de mis blogs, 'Blue Chip' es uno de los analistas más populares, originales, polémicos e interesantes que conozco sobre el mundo de las tecnologías y su impacto en la economía y la sociedad. Pero, además, es autor de tres libros y titulado en Lengua y literatura inglesa y americana por Harvard, así que no es un personaje ajeno al mundo editorial y a la literatura.

Pues bien, así nos describe Nicholas Carr en este libro 'Superficiales' su experiencia personal con la lectura y cómo siente que su experiencia de lectura se está transformando, en apariencia de forma no positiva:

"Solía ser muy fácil que me introdujera en un libro o en un artículo largo. Mi mente quedaba atrapada en los recursos de la narrativa o los giros del argumento y pasaba horas surcando vastas extensiones de prosa. Eso ocurre pocas veces hoy. Ahora mi concentración empieza a disiparse después de una página o dos. Pierdo el sosiego y el hilo, empiezo a pensar qué otra cosa hacer. Me siento como si estuviese siempre arrastrando mi cerebro descentrado de vuelta al texto. La lectura profunda que solía venir naturalmente se ha convertido en un esfuerzo"

No es Nicholas Carr sospechoso de ser un detractor de Internet ni siquiera en relación con la actividad cultural y, de hecho, y por si quedara alguna duda, afirma un poco más adelante y de forma muy explícita:

"La Web ha sido un regalo del cielo para mi como escritor"

Hace mención a su utilidad para la documentación, para encontrar información, para el propio proceso de edición. ¿Y entonces?

La tesis de Carr parece ser que el constante uso de Internet, la forma en que a través de este medio nos llega la información, no sólo cambia usos, costumbres y soportes sino que, también, afecta de forma profunda a nuestro cerebro, a la forma misma en que concebimos la adquisición y procesamiento de información, al propio pensamiento. Así lo expresa:

"Los beneficios son reales pero tienen un precio... Y lo que parece estar haciendo la Web es debilitar mi capacidad de concentración y contemplación. Esté online o no, mi mente espera absorber información de la manera en que la distribuye la Web: en un flujo veloz de partículas."

Es cierto que Internet está más adaptado a la transmisión de mensajes cortos pero masivos, a saltar de información en información, de titular en titular, de enlace en enlace. Cierto es que los artículos en blogs suelen ser, deben ser, más cortos que los artículos de periódicos y revistas tradicionales. Cierto que las interacciones a través de redes sociales y correo electrónico suelen ser a través de textos breves...pero muy numerosos. ¿Y qué decir del fenómeno Twitter con sus cortísimos pero omnipresentes y frenéticos mensajes de no más de 140 caracteres?

Breves, numerosos y masivos, así parecen ser los contenidos de Internet. Y esta tipología de contenidos parece requerir menos atención u otra forma de atención. ¿Afecta esto a nuestros cerebros y nuestra capacidad de concentración?

La concentración. Debo reconocer que en ocasiones he sentido esa sensación de dificultad para fijar la atención en la lectura. Y hasta ahora lo había achacado a cansancio, a estrés o a simple falta de ganas... y de momento mantengo esas hipótesis.

Sin embargo, las reflexiones de Nicholas Carr suponen un toque de atención. Debo avanzar más en la lectura de tan interesante libro y saber a dónde nos conduce, si lo que parece desprenderse de estas primeras líneas es la verdadera conclusión, si es cierto que nuestras mentes se ven afectadas por Internet y si, en caso afirmativo, se avistan vacunas o el fenómeno es ya inevitable.

No quiero perder la lectura. Es un gran hobby, un gran placer, y una forma de aprender y conocer. Y me resisto a pensar que otro gran hobby, y otra gran forma de conocer, aprender y entender como son Internet y los medios sociales se encuentren en conflicto con la literatura.

De momento, una signo de esperanza: quien esto afirma, Nicholas Carr, lo hace, precisamente, a través de un libro... un libro que estoy leyendo de forma concentrada y placentera...

2 comentarios:

Jésvel dijo...

Pues ya nos contarás, Ignacio. Quizás me anime a leer el libro.

Por cierto, actualmente alterno la lectura en formato digital y en formato papel.

igrgavilan dijo...

Gracias, Jesús,

El comentario final del libro que menciono, 'Superficiales', lo haré en mi otro blog 'Blue chip', dentro de una semana o dos.

De momento es interesante, aunque quizá tenga sólo un puñado de ideas-fuerza, y el resto sea un poco de adorno o justificación.