viernes, 16 de abril de 2010

La permanencia de las sensaciones

"Le pedí un libro prestado. Le conté que nunca había leído uno entero. Me trajo unos relatos. Luego otro y otro más.... Cualquier duda se la preguntaba. Cuando olvidaba detalles me decía que no tenía ninguna importancia. Que era la sensación lo que permanecía. La lectura era un cúmulo de sensaciones, entendí yo"

Marcela Serrano
'La llorona'

Con frecuencia he acariciado esa idea que 'el príncipe' transmite a la protagonista de la novela de Marcela Serrano en un viaje iniciático a la lectura.

Es cierto que en literatura la forma es algo importante, es cierto que algunas obras nos embriagan por su perfección formal y por la habilidad del escritor para utilizar palabras, seleccionarlas y combinarlas. Pero no retenemos las palabras, retenemos las sensaciones. No perduran las frases sino el recuerdo de las ideas que estimularon o las emociones que provocaron.

Las palabras, por hermosas que sean, son únicamente la herramienta para la reflexión, para el sentimiento, para la sensación.

domingo, 11 de abril de 2010

Florida y la literatura (II). Escritura y felicidad

En realidad me tomo algunas libertades. En realidad, Richard Florida no habla exactamente de literatura, sino de creatividad. Pero cuando habla de creatividad suele incluir en su lista tambien la literatura. Y si hablamos de creatividad en literatura, básicamente hablamos de la escritura, no por el hecho de la escritura en sí, sino por la concepción y plasmación de la obra literaria.

En esta ocasión, Florida cita a un psicólogo de nombre impronunciable, Mihály Csíkszentmihalyi, y nos dice:

"El gran psicólogo de la creatividad, Mihály Csíkszentmihalyi, lleva mucho tiempo afirmando que las actividades creativas como escribir...son fuentes esenciales de bienestar y de productividad. Afirma que esas actividades nos sitúan en un estado de 'flujo' o de concentración y atención intensa y continuada. Las personas más creativas...tienden a ser más felices cuando entran en un estado de flujo."

No es que me sorprenda. Creo haber vivido algo cercano a ese flujo que menciona el psicólogo y es, en efecto, una sensación agradable, positiva, de realización.

¿Entran en flujo los escritores? ¿Son realmente felices...al menos cuando están escribiendo?

Puede que el oficio desgaste y deforme, pero sí quiero creer, si creo realmente, que para el creador auténtico, para el escritor auténtico, la experiencia de la escritura debe ser, al menos en algunos momentos, una sensación de plenitud cercana a la felicidad.

viernes, 2 de abril de 2010

Florida y la literatura (I): Los escritores como estímulo económico

Me está resultando interesante y enriquecedor extraer pensamientos sobre la literatura o relacionados con ella, por parte de autoridades e intelectuales de otros campos. Hace unos meses, publiqué en este blog varios artículos que tenían como telón de fondo comentarios del famoso psicólogo Abraham Maslow. Hace muy poco, he terminado otra serie basada en las reflexiones del teórico de la incertidumbre Nassim Nicholas Taleb. Con este post inicio una serie, como mínimo de dos artículos, en que el protagonista es Richard Florida, profesor de economía creativa y autor de best-sellers como 'La clase creativa' y 'Ciudades creativas'.

En este último libro, Florida afirma, citando un artículo piblicado en 2007 en Business Week, lo siguiente:

"tanto los sociólogos como los políticos consideran desde hace mucho tiempo que los artistas, los diseñadores, los músicos y los escritores son pioneros urbanos que curan todos los males económicos, estimulan las economiás locales y elevan el valor de la propiedad inmobiliaria por su mera presencia".

Sorprendente, ¿verdad? La presencia de escritores como estímulo a la economía...

En realidad el autor no sólo cita a escritores sino a un género de personas que, de forma no peyorativa, denomina 'bohemios'. Este tipo de colectivos (y alguno más como el de los homosexuales), afirma que estimulan la economía al proporcionar dos valores extras a las poblaciones que habitan:
  • Un extra de estética y ocio
  • Un extra de tolerancia y cultura abierta
Estos dos factores se unen para atraer talento y capital humano y, por vía indirecta, estimular la economía...y provocar el aumento del precio de la vivienda.

La teoría puede parecer descabellada a primera vista, pero se encuentra muy bien argumentada y, aparentemente, respaldada por datos estadísticos y un análisis riguroso de los mismos.

De alguna forma, toda la argumentación de Richard Florida se centra en la importancia de la creatividad, de las personas creativas y de la interacción entre ellas, especialmente en núcleos urbanos, como motores del desarrollo económico. Si esto es así, no debe parecer tan sorprendente que los literatos aporten su granito de arena, pues, al fin y al cabo, son creadores natos.

Y si esto es así, literatos y artistas pueden edificar un monumento a Richard Florida como al pensador que les convirtió en protagonistas de una economía moderna de la que parecían tan al margen.

martes, 30 de marzo de 2010

Significados diluidos

Leo 'Las olas' de Virginia Woolf.

Leo 'las olas' e intento entender sus significados, seguir el hilo de una obra profunda, lírica, confusa...

Leo 'Las olas' y no se me aparta de la mente esa imagen de la escritora, esa mirada perdida, soñadora, reflexiva, melancólica, algo triste y enajenada...

Y me la imagino escribiendo despacio, puliendo las palabras que mejor se acomoden al sentimiento, al mensaje, al significado. Un significado que, sin embargo, nos es esquivo. Una acción y unas emociones profundas pero desdibujadas, insinuadas, en cierto modo por descubrir.

Leo 'Las olas' de Virginia Woolf y de vez en cuando levanto la mirada para contemplar esas otras olas, no sé si más bellas, pero sí más cercanas, de esa porción amada del Cantábrico que se ofrece ante mis ojos.

Y a ratos me aparto un poco de las olas y pienso en esa literatura insinuada, en esos significados diluidos. Muchas de las páginas más bellas de la literatura son así, traslúcidas, evanescentes, inaprensibles. Se nos vienen, se nos insinúan, nos proporcionan retazos de significado, pistas para el pensamiento. Se nos insinúan y se van, como olas que nunca se dejan atrapar del todo y que dejan un regusto de melancolía y de pérdida.

Leo 'Las olas' de Virginia Woolf y siento que sus olas son como las del mar que tengo frente a mi mirada. Parecen firmes, claras, sólidas pero cuando intentan asirse, se nos deshacen, se nos diluyen, se nos escapan sin haberlas comprendido del todo, sin haberlas atrapado del todo.

Leo 'Las olas' de Virginia Woolf y su significado se deshace en espumas entre mis manos.

domingo, 14 de febrero de 2010

Testimonio, tristeza y añoranza en la literatura de posguerra

A menudo que ha impresionado la tristeza profunda que habita en las novelas de la posguerra española, una posguerra que, de forma unilateral y desde un punto de vista literario, extiendo mucho más allá de los años inmediatamente posteriores a la contienda, para abarcar a los autores y obras de los años cincuenta e, incluso, algún retorno posterior a la época de mano de autores maduros que la vivieron en primera persona.

Especialmente sobrecogedora me pareció en su momento, por ejemplo, la famosísima "Nada" de Carmen Laforet, pero esa misa tristeza profunda late en algunas de las obras de Carmen Martín Gaite o de Josefina Aldecoa, o Rafael Torres o tantos y tantos otros.

Se trata de un sentimiento de profunda tristeza más que de rebeldía o denuncia; se trata de una literatura que nace del interior, del sentimiento y la desolación y donde la denuncia viene dada por sí sola, por un testimonio personal que, sin necesidad de tocar el hecho bélico en si mismo, y sin adornos superfluos, denuncia la tragedia, la miseria y el absurdo.

Así lo expresaba Carmen Martín Gaite en un artículo publicado en 1990:

"... los protagonistas de las novelas y cuentos publicados al filo de los años cincuenta , además de un papel de testigos, dejan constancia de una cierta desazón y parecen estar buscando un espacio más amplio y satisfactorio para sus existencias, menos opresivo. En este sentido pueden ser tomados por incorfomistas. Pero no suele tratarse de una búsqueda arriesgada ni heróica de la libertad, sino más bien de una añoranza de ella..."

Es quizá esta una de las funciones más profundas y honradas de la literatura: el dar testimonio, el servir de testigo de hechos y épocas, el revelar contradicciones, el aflorar sentimientos ocultos. Y la mejor forma de hacerlo es como hicieron nuestros autores de posguerra, sin beligerancia, sin tomar partido, mediante la simple exposición de hechos que hablan por sí mismos.

domingo, 7 de febrero de 2010

La lectura y sus circunstancias (II): el sosiego

De nuevo Carmen Martín Gaite nos proporciona la excusa para comentar otra de las circunstancias que condicionan el disfrute y aprovechamiento de la lectura. En un artículo publicado, en esta ocasión, en 1987, afirma:

"Para crear una relación personal y profunda entre el lector y el libro, se requiere una actitud de concentración y sosiego que el mundo actual no solamente no favorece sino que intenta desprestigiar como poco rentable."

Y un poquito más adelante:

"Se lee.... de milagro, porque milagro es que puedan producirse aún situaciones en que una persona se abrace gustosamente a su soledad, de espaldas a cualquier interferencia."

No entraré a valorar si el mundo actual favorece o desprestigia el sosiego, pero no me cabe duda que esa tranquilidad, esa concentración, esa soledad abrazada, es un factor determinante para el disfrute de una lectura, para el aprovechamiento, para la captación de matices, para la casi inefable fusión entre nuestro entendimiento, nuestra imaginación y nuestra alma con la historia narrada o con el verso cantado que se produce cuando a una buena lectura la rodean las adecuadas circunstancias de comodidad, de concentración, de sosiego exterior e interior.

Quien haya vivido al menos en una ocasión esa resonancia íntima con un libro, esa fusión que sólo se puede producir en una situación de sosiego profundo, buscará repetir la experiencia, una y otra vez.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Un toque de magia

"La gente quiere ser engañada: engañémosla."

Enrique de Hériz
'Manual de la oscuridad'

Este es el lema que le propone, citando a un cardenal del siglo XVI, Mario Galván, maestro de magia, a su aventajado aprendiz, Victor Losa, en la novela Manual de la oscuridad de Enrique de Hériz.

Es un lema para magos...pero que probablemente aplique enteramente a los escritores de ficción.

Muchos son los motivos posibles para la lectura pero, sin duda, uno de ellos es la evasión del día a día, el encontrar otras vidas y otras experiencias, otros sentimientos, otras emociones, otros mundos posibles ... o, incluso, imposibles. ¡Qué más da!

Ofrecemos una pizca de autoengaño a cambio de un toque de magia.